Una amiga dice que la vida, en cuanto a hombres, es como una comida. Tenés la entrada, los canapés, pero no deberías saturarte de comida chiquita, porque después cuando llega el plato principal no tenes hambre. Yo tuve muchos canapés, y ahora tengo mi primer plato. Pero creo que siempre voy a esperar por el postre.